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Son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente, pero sólo quince para sonreír.

Son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente, pero sólo quince para sonreír.
― Autor: Swami Sivananda

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Presencia En El OlvidoTú ya no tienes rostro en mi recuerdo. Eres,nada más, la dorada tarde aquellaen que la primavera se detuvoa leer con nosotros unos versos.Y eres también esta tenaz y levemelancolía que sus pasos muevesobre mi corazón,y casi no esmelancolía...Alguna vez yo tuvetu rostro y tus palabras...¡Hoy no sé qué se hicieron!Hoy eres solamenteesas pequeñas cosas que se llamanun día, un libro, el lentocaminar de la mano de la estrella,y a veces, -pocas veces-, el silenciofijándome los ojos desoladosen un sitio del aire, como ciegos...Yo se que estás lejano de mi límite.Que ya no eres ni la voz ni el eco...si por el cauce de mi sangre subes,llegas, vano fantasma, hasta mi sueño.Y te quiero mirar, y es esta tardedorada, que ya dije,lo que encuentro...La tarde que tenía un campanarioentre los dedosy una humana dulzura en la manerade entendernos...Tú ya no tienes rostro.Ya no eres.

Hombre viejo no necesita consejo.

Entre todas las alegrías, la absurda es la más alegre; es la alegría de los niños, de los labriegos y de los salvajes; es decir, de todos aquellos seres que están más cerca de la Naturaleza que nosotros.

No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.

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