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El ocio es la pérdida del salario.

El ocio es la pérdida del salario.
― Autor: Francisco de Quevedo y Villegas

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Vive sólo para ti si pudieres, pues sólo para ti si mueres, mueres.

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Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez.

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Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia.

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Amo En TiAmo en ti lo que en otroshubiera despreciado:tus pasos algo tardos,tus pies casi pesados;tu cabeza inclinada hacia la frente;tu madurez,y tu cansancio.Amo el gesto de tus labios,tus sonrisas,trago a trago.Tu traje también lo amo:es tu presencia;sus arrugas son la marcade tus luchas.Tus zapatos son un signo de mi espera,cuando van tristemente hacia tus calles.¿Por qué tieneslas manos desatadas?¿Quieres llevar la frente levantaday estar firme,y regresar a tu vozhoy, y mañana,con la misma palabradecantada?Te hallaríasinundado de fango,enturbiadas tus manos,y los hombrosagobiados de pronto por un pesoacerbotan intensoque te arrastraría encadenado hacia los añosvenideros.Un sabor cáustico de acíbarpurifica mis labios.Tengo envenenada la garganta.Gritaría con rabia,tumbaría mis puertas, mis techos, mis aldabas,destruiría sin conciencia mi casa y tu casa,para romper las atadurasde tu alianza.Pero sería la derrota de lo que vale adentro,y estaríasempequeñecido por ti frente a tus ojos,débil para la lucha de los odiosno tan grande, no tan fiero, no tan alto,cuando tu cruz se levantesobre el altar de tus años.

El público es más inteligente de lo que él mismo cree, pero no hay que decírselo, porque si no se vuelve aún más impertinente de lo que es de por sí.

Se aferran a su parecer, no por verdadero sino por suyo.

El que menos corre, vuela.

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