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El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.

El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
― Autor: Bernard Henry Levy

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Nocturno XiiA Santiago de la EscaleraLa noche resbalacon mansa dulzura.Como una azucenade nevada túnica,inocente y lírica,florece la luna.las estrellas cantansu cantiga muday sueña el paisajedormido en la bruma.¡Qué suave sosiego!¡Qué paz tan profunda!Cual blandas cadenciasde canción de cuna,únicos rumoresque el silencio surcan,se estremece el bosque,la brisa susurray abajo en el ríorezan las espumas.Sólo dos zagales- él fuerte, ella rubia -velan en el vallePor gozar la alburade la noche clara,de la noche rústica.- Juan, ¿estoy soñando?¡Oh, qué dulce música!- Parecen campanas;no las sentí nunca.- Quién las toca, di?-No sé; pero escucha.María, te quiero.- Si serán las brujas?- María, si vieras..._ O serán los ángelesallá en las alturas...- María, te adoro...- ¿Campanas, o guzlas?- Me atiendes, María?- Qué paz, qué dulzura...¿oyes las campanas?- ¿María, me escuchas?- Campanas celestes¿sonáis en la luna?Tañido divino...¡Oh, Juan, esa música!...- María, ¿me quieres?-...No puedo ser tuya.

El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.

El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.

La verdadera causa final reside en los seres inmóviles.

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