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Casi todo lo absurdo de nuestra conducta es el resultado de la imitación que hacemos a aquellas personas con las cuales no nos podemos asemejar.

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― Autor: Ben Johnson

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Trino Y UnoIIDespués de tantos mares donde se deshojaronen otoños de espuma los leves rostros muertosy fueron como sombras de incendiados marfilesa plegarse en el fondo de dormidos espejos,aquel sol de violetas y oro decapitadoque invadió sordamente la raíz de tu pechoy trepó hasta tus ojos con moradas espinas,y hasta tu voz con ácidos aguijones de hielo.Y aquel canto bruñido por las lluvias del polense llenó de nocturnas mariposas sin sueño,y el viento que jugaba por los altos vitralesy entre los mirtos tuvo su casa de gorjeos,resquebrajó el crestado recinto de tu audaciay fue huracán golpeando tus árboles desiertos.Mientras se despeñaban los altivos jardinesen un rescoldo amargo de melodiosos ecos,en las duras florestas las tórtolas moríanahogadas por un aire de serafines negros,y cerraban sus párpados los olorosos clavessellados para siempre por ruiseñores ciegos,a orillas de la fiesta en que el centauro abríacomo un rosario vivo su galope en tu verso,entre escorias de cisnes y escrituras del frío,sobre las tenebrosas arenas del desvelotú solo, tú en la isla, con las manos desnudas,sitiada por la noche tu garganta de fuego.

La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza.

Todos los hombres con talento han sido melancólicos.

Porque ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece.

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