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Alguien PasaAlguien pasa y preguntapor los jazmines, madre.Y yo guardo silencio.Las palabras no acudenen mi ayuda, se escondenen el fondo del pecho, por no subir vestidasde luto hasta mi boca,y derramarse luegoen un río de lágrimas.No sé si tú recuerdaslos días aún tempranosen que ibas como un ángelpor el jardín, y dabasa los lirios y rosassu regalo de agua,y las hojas marchitasrecogías en esatu manera tan suavede tratar a las plantasy a los que se acercabana tu amistad perfecta.Yo sí recuerdo, madre,tu oficio de ser tiernay fina como el aire.Una tarde un poetarecibió de tus manosun jazmín que cortastepara él. Con asombrote miró largamentey se llevó a los labios,reverente, la flor.Se me quedó en la frenteaquel momento, digola frente cuando debodecir el corazón.Y se me va llenandode nostalgia la vida,como un vaso colmadode un lento vino pálido,si alguien pasa y preguntapor los jazmines, madre.

Alguien PasaAlguien pasa y preguntapor los jazmines, madre.Y yo guardo silencio.Las palabras no acudenen mi ayuda, se escondenen el fondo del pecho, por no subir vestidasde luto hasta mi boca,y derramarse luegoen un río de lágrimas.No sé si tú recuerdaslos días aún tempranosen que ibas como un ángelpor el jardín, y dabasa los lirios y rosassu regalo de agua,y las hojas marchitasrecogías en esatu manera tan suavede tratar a las plantasy a los que se acercabana tu amistad perfecta.Yo sí recuerdo, madre,tu oficio de ser tiernay fina como el aire.Una tarde un poetarecibió de tus manosun jazmín que cortastepara él. Con asombrote miró largamentey se llevó a los labios,reverente, la flor.Se me quedó en la frenteaquel momento, digola frente cuando debodecir el corazón.Y se me va llenandode nostalgia la vida,como un vaso colmadode un lento vino pálido,si alguien pasa y preguntapor los jazmines, madre.
― Autor: Meira Delmar

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MemoriaMar de mi infancia. Caracolas,arena de oro, velas blancas.Si alguien cantaba entre la nochea las sirenas recordaba.Simbad venía en cada olasobre la barca de mi sueño,y me nombraba capitanade su fantástico velero.El viento izaba las gaviotasalto más alto de sus mástiles.Y por las nubes entreabiertaspasaba el cielo con sus ángeles.Los compañeros no sabían-yo nunca dije mi destino-que en el anillo de la rondaiba la novia del marino.

MemoriaMar de mi infancia. Caracolas,arena de oro, velas blancas.Si alguien cantaba entre la nochea las sirenas recordaba.Simbad venía en cada olasobre la barca de mi sueño,y me nombraba capitanade su fantástico velero.El viento izaba las gaviotasalto más alto de sus mástiles.Y por las nubes entreabiertaspasaba el cielo con sus ángeles.Los compañeros no sabían-yo nunca dije mi destino-que en el anillo de la rondaiba la novia del marino.

Carta de RomaTe escribo, amor, desde la primavera.Crucé la mar para poder decirteque, bajo el cielo de la tarde, Romatiene otro cielo de golondrinas,y entre los dos un ángel de oro pasadanzando.La cascada de piedra que desciendepor Trinitá dei Monti hasta la plaza,se detuvo de pronto y ahora subenazaleas rosadas por su cuerpo.Los árboles repiten siete vecesla música del viento en las colinas,y el húmedo llamado de las fuentesguía mis pasos.Más bella que en el aireuna rota columna hallé en el césped,caída en el abrazo de una rosa.Cuando fluye la luz,cuando se parael tiempo,asomada a los puentes Roma buscasu imagen sobre el Tevere,y en vez del nombre suyo ve que tiemblatu nombre, amor, en el rodante espejo.

Carta de RomaTe escribo, amor, desde la primavera.Crucé la mar para poder decirteque, bajo el cielo de la tarde, Romatiene otro cielo de golondrinas,y entre los dos un ángel de oro pasadanzando.La cascada de piedra que desciendepor Trinitá dei Monti hasta la plaza,se detuvo de pronto y ahora subenazaleas rosadas por su cuerpo.Los árboles repiten siete vecesla música del viento en las colinas,y el húmedo llamado de las fuentesguía mis pasos.Más bella que en el aireuna rota columna hallé en el césped,caída en el abrazo de una rosa.Cuando fluye la luz,cuando se parael tiempo,asomada a los puentes Roma buscasu imagen sobre el Tevere,y en vez del nombre suyo ve que tiemblatu nombre, amor, en el rodante espejo.

Soneto Del Amor EvocadoToca mi corazón tu mano pura,lejano amor cercano todavía,y se me vuelve más azul el díaen la clara verdad de la hermosura.Memoria de tu beso, la dulzurarecobra su perdida melodía.y torna al cielo de la frente míael ángel inicial de la ventura.El viento es otra vez un manso ríode jazmines abiertos. El estíoentreabre su vena rumorosa.Y el tiempo se detiene desvelado,a orillas del recuerdo enamoradoque enciende el corazón cuando le roza.

Soneto Del Amor EvocadoToca mi corazón tu mano pura,lejano amor cercano todavía,y se me vuelve más azul el díaen la clara verdad de la hermosura.Memoria de tu beso, la dulzurarecobra su perdida melodía.y torna al cielo de la frente míael ángel inicial de la ventura.El viento es otra vez un manso ríode jazmines abiertos. El estíoentreabre su vena rumorosa.Y el tiempo se detiene desvelado,a orillas del recuerdo enamoradoque enciende el corazón cuando le roza.

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