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¡Cuántas mujeres se enamoran de un hombre, no para tenerlo, sino para no dejarlo a otra!

¡Cuántas mujeres se enamoran de un hombre, no para tenerlo, sino para no dejarlo a otra!
― Autor: Albert Lindner

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Si quieres a una mujer sin declarárselo, ella se siente adulada por tal timidez y, a sus ojos, tú eres un . Pero si tu timidez se prolonga demasiado, se enoja y acaba llamándote asno

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Y al llegar el final, tendrán su premio, nadie los nombrará, serán lo anónimo, pero ninguna tumba guardará su canto.

A diferencia de la vejez, que siempre está de más, lo característico de la juventud es que siempre está de moda.

Esta TernuraEsta ternura y estas manos libres,¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arrozpara la zorra, y en medio del llamadola ansiedad de esa puerta abierta para nadie.Hicimos pan tan blancopara bocas ya muertas que aceptabansolamente una luna de colmillo, el téfrío de la vela la alba.Tocamos instrumentos para la ciega cólerade sombras y sombreros olvidados. Nos quedamoscon los presentes ordenados en una mesa inútil,y fue preciso beber la sidra calienteen la vergüenza de la medianoche.Entonces, ¿nadie quiere esto,nadie?

Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.

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