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¿Cuál es mi Texto Bíblico para Hoy?

Meira Delmar

Olga Isabel Chams Eljach, conocida como Meira Delmar, nació el 21 de abril de 1922 en Barranquilla, Colombia. Sus padres eran procedentes del Líbano. En 1933 comenzó a escribir poesía, destacando estos años «A las acacias en flor». Durante su adolescenciaestudió en el Colegio Barranquilla para Señoritas, y posteriormente acudió a la Escuela de Bellas Artes del Centro de Estudios Dante Alighieri en Roma, donde también estudió Historia del Arte y Literatura. Además, también estudió música en el Conservatorio Pedro Biava de la Universidad del Atlántico. Años más tarde sería profesora en esta universidad. En 1937 publica sus primeras poesías en la sección de Poetisas de América de la revista Vanidades, de origen cubano. Fue en este momento cuando adopta el pseudónimo por el que será conocida Meira Delmar, para que nadie pudiera reconocerla. Este nombre viene en primer lugar de Omaria un nombre árabe, y Delmar, por su pasión por el mar. Después, comienza a tener más popularidad tras publicar otra tanda de poemas en la misma revista. Serán años más tarde, cuando Emilia Segebre, una amiga suya, le dice a Alirio Bernal quien era realmente Meira Delmar, y éste lo publica en Civilización. En 1942 publica su primer libro, titulado «Alba del olvido». En 1944 publicó «Sitio del amor» su segundo libro. En 1946 escribirá el tercero «Verdad del sueño». En 1950 hace su primer recital en la Biblioteca Nacional de Colombia. Un año más tarde publicará «Secreta Isla». En 1958 comenzó a ser la directora de la Biblioteca Pública Departamental del Atlántico, durante 36 años, que posteriormente fue nombrada Biblioteca Pública Departamental Meira Delmar. Murió el 18 de marzo de 2009 en Barranquilla Colombia.
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Frases Célebres con imágenes de Meira Delmar

Soneto MarineroDigo tu nombre, mar, tu nombre ardidode soles y de júbilo creciente,y el corazón enamorado sientemás clara la presencia del latido.Velero que navega repetidopor los quietos espejos de la frente,regresa tu paisaje lentamentecomo si retornara del olvido.Y surge tu comarca marineracon una trashumante primaverade espumas en la mano de cristal.Y tu voz de colores, y tu aladacorona de blancura trabajadaen gaviotas y pétalos de sal.

Soneto InsistenteCuando presiente el corazón la gloriade ser libre por gracia del olvido,me llegue entre la noche, como el ruidodel mar en la distancia, tu memoria.Con ella viene la tenaz historiade lo que pudo ser y nunca ha sido.Arduo amor ni ganado ni perdido,batalla sin derrota y sin victoria.Cada vez que en mi mano reverdecela rama del olvido y aparecedespués de la tormenta la alegría,algo tuyo regresa de la naday de nuevo destruye la doradaesperanza fugaz de un claro día.

Soneto Del Amor EvocadoToca mi corazón tu mano pura,lejano amor cercano todavía,y se me vuelve más azul el díaen la clara verdad de la hermosura.Memoria de tu beso, la dulzurarecobra su perdida melodía.y torna al cielo de la frente míael ángel inicial de la ventura.El viento es otra vez un manso ríode jazmines abiertos. El estíoentreabre su vena rumorosa.Y el tiempo se detiene desvelado,a orillas del recuerdo enamoradoque enciende el corazón cuando le roza.

Raíz AntiguaNo es de ahora este amor.No es en nosotrosdonde empieza a sentirse enamoradoeste amor por amor, que nada espera.Este vago misterio que nos vuelvehabitantes de niebla entre los otros.Este desposeídoamor, sin tardes que nos miren juntosa través de los trigos derramadoscomo un viento de oro por la tierra,este extrañoamor,de frío y llama,de nieve y sol, que nos tomó la vida,a leve, sigiloso, a espaldas nuestras,en tanto que tú y yo, los distraídos,mirábamos pasar nubes y rosasen el torrente azul de la mañana.No es de ahora. No.De lejos vine-de un silencio de siglos,de un instanteen que tuvimos otros nombres y otrasangre fugaz nos inundó las venas-,este amor por amor,este sollozodonde estamos perdidos en querernoscomo en un laberinto enamorado.

Presencia En El OlvidoTú ya no tienes rostro en mi recuerdo. Eres,nada más, la dorada tarde aquellaen que la primavera se detuvoa leer con nosotros unos versos.Y eres también esta tenaz y levemelancolía que sus pasos muevesobre mi corazón,y casi no esmelancolía...Alguna vez yo tuvetu rostro y tus palabras...¡Hoy no sé qué se hicieron!Hoy eres solamenteesas pequeñas cosas que se llamanun día, un libro, el lentocaminar de la mano de la estrella,y a veces, -pocas veces-, el silenciofijándome los ojos desoladosen un sitio del aire, como ciegos...Yo se que estás lejano de mi límite.Que ya no eres ni la voz ni el eco...si por el cauce de mi sangre subes,llegas, vano fantasma, hasta mi sueño.Y te quiero mirar, y es esta tardedorada, que ya dije,lo que encuentro...La tarde que tenía un campanarioentre los dedosy una humana dulzura en la manerade entendernos...Tú ya no tienes rostro.Ya no eres.

PerfumeVuelvo a tenerte, amor,como si nuncate me hubieras ido.Tus manos me recorrenel rostro suavemente,y te oigo la voz en unsusurroque me roza el oído.Vuelvo a tenertey pienso en el perfumeque de nuevo me hiereaunque el jazmín no exista.

Nueva PresenciaVenías de tan lejos como de algún recuerdo.Nada dijiste. Nada. Me miraste a los ojos.y algo en mí, sin olvido, te fue reconociendo.Desde una azul distancia me caminó las venasuna antigua memoria de palabras y besos,y del fondo de un vago país entre la nieblaretornaron canciones oídas en el sueño.Mi corazón, temblando, te llamó por tu nombre.Tú dijiste mi nombre... Y se detuvo el tiempo.La tarde reclinaba su frente pensativaen las trémulas manos de los lirios abiertos,y a través de las nubes los pájaros errantesabrían sobre el campo la página del vuelo.Con los hombres cargados de frutos y palomasinterminablemente pasaba el mismo viento,Y en el instante claro de los bronces mi alma,llena de ángelus, era como un sitios del cielo.Una vez, antes, antes, yo te había perdido.En la noche de estrellas, o en el alma de un verso.Una vez. No sé donde... Y el amor fue tan sóloencontrarte de nuevo.

Muerte Del OlvidoSe me murió el olvidode repente.Inesperada-mente,se le borraron las palabrasy fue desvaneciéndoseen el viento.En busca suya el corazón tocabatodas las puertas.Nadie. Nada.Y allí donde estuviera se instalóde nuevo,el doloroso amor,el implacable,interminable-mente.

MemoriaMar de mi infancia. Caracolas,arena de oro, velas blancas.Si alguien cantaba entre la nochea las sirenas recordaba.Simbad venía en cada olasobre la barca de mi sueño,y me nombraba capitanade su fantástico velero.El viento izaba las gaviotasalto más alto de sus mástiles.Y por las nubes entreabiertaspasaba el cielo con sus ángeles.Los compañeros no sabían-yo nunca dije mi destino-que en el anillo de la rondaiba la novia del marino.

La HogueraEsta es, amor, la rosa que me disteel día en que los dioses nos hablaron.Las palabras ardieron y callaron.La rosa a la ceniza se resiste.Todavía las horas me revistede su fiel esplendor. Que no tocaronsu cuerpo las tormentas que asolaronmi mundo y todo cuanto en él existe.Si cruzas otra vez junto a mi vidahallará tu mirada sorprendidauna hoguera de extraño poderío.Será la rosa que morir no sabe,y que al paso del tiempo ya no cabecon su fulgor dentro del pecho mío.

Huésped Sin SombraNada deja mi paso por la tierra.En el momento del callado viajehe de llevar lo que al nacer me traje:el rostro en paz y el corazón en guerra.Ninguna voz repetirá la míade nostálgico ardor y fiel asombro.La voz estremecida con que nombroel mar, la rosa, la melancolía.No volverán mis ojos renacidosde la noche a la vida siempre ilesa,a beber como un vino la bellezade los mágicos cielos encendidos.Esta sangre sedienta de hermosurapor otras venas no será cobrada.No habrá manos que tomen, de pasada,la viva antorcha que en mis manos dura.Ni frente que mi sueño mutiladorecoja y cumpla victoriosamente.Conjuga mi existir tiempo presentesin futuro después de su pasado.Término de mí misma, me rodeocon el anillo cegador del canto.Vana marea de pasión y llantoen mí naufraga cuanto miro y creo.A nadie doy mi soledad. Conmigovuelve a la orilla del pavor, ignota.Mido en silencio la final derrota.Tiemblo del día. Pero no lo digo.

Este AmorComo ir casi juntospero no juntos,comocaminar paso a pasoy entre los dos un murode cristal,como el vientodel Sur que si se nombra¡Viento del Sur! pareceque se va con su nombre,este amor.Como el río que unecon sus manos de agualas orillas que aparta,como el tiempo también,como la vida,que nos huyen viviéndonos,dejándonoscada vez menos nuestrosy más suyos,este amor.Como decir mañanay estar pensando nunca,como saber que vamoshacia ninguna partey sin embargo nadapodría detenernos,como la mansedumbredel mar, que es el anversode ocultas tempestades,este amor.Estedesesperado amor.

El LlamadoTú estarás lejos.Yo dejaré la vidacomo un ramo de rosasque se abandona paraproseguir el camino,y emprenderé la muerte.Detrás de mí, siguiéndome,irán todas las cosasamadas, el silencioque nos uniera, el arduoamor que nunca pudovencer el tiempo, el rocede tus manos, las tardesjunto al mar, tus palabras.Si donde estés tú oyesque alguna voz te nombra,seré yo que en el viajete recuerdo.

de PasoNo es el tiempoel que pasa.Eres túque te alejasapresuradamentehacia la sombra,y vas dejando caer,como el que se despojade sus bienes,todo aquello que amaste,las horasque te hicieron la dicha,amigosen quienes hubo un díarefugio tu tristeza,sueñosinacabados.Al final, casivacías las manos,te preguntasen qué momentose te fue la vida,se te sigue yendo,como u hilo de aguaentre los dedos.

Carta de RomaTe escribo, amor, desde la primavera.Crucé la mar para poder decirteque, bajo el cielo de la tarde, Romatiene otro cielo de golondrinas,y entre los dos un ángel de oro pasadanzando.La cascada de piedra que desciendepor Trinitá dei Monti hasta la plaza,se detuvo de pronto y ahora subenazaleas rosadas por su cuerpo.Los árboles repiten siete vecesla música del viento en las colinas,y el húmedo llamado de las fuentesguía mis pasos.Más bella que en el aireuna rota columna hallé en el césped,caída en el abrazo de una rosa.Cuando fluye la luz,cuando se parael tiempo,asomada a los puentes Roma buscasu imagen sobre el Tevere,y en vez del nombre suyo ve que tiemblatu nombre, amor, en el rodante espejo.

Canción LejanaY yo también como la tardetoda me tornaré dichosapara quererte y esperarte.Iluminada de tus ojosvendrá la luna,vendrá la luna por el aire.Tú me querrás inmensamente.Mi corazón será infinitopara la angustia de tu frente.Yo te daré los sueños míos:amor, dolor, sencillamente.Después será la enamorada sonrisa,el beso, la memoria llena de ti, maravillada.Y el gozo azul de estar contigofuera del tiempo, sin palabras.De golondrina en golondrinanos llegará la primaverade la mirada pensativa.Y un mismo cauce de dulzuratendrán las rosas y los días.Yo te daré los sueños míos:amor, dolor, sencillamente.

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La verdad no puede apartarse de la naturaleza humana. Si lo que consideramos verdad se aparta de la naturaleza humana, entonces no puede ser verdad.

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Los hombres se distinguen menos por sus cualidades naturales que por la cultura que ellos mismos se proporcionan. Los únicos que no cambian son los sabios de primer orden y los completamente idiotas.

Demasiados, demasiados enigmas pesan sobre el hombre en este mundo.

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