s

¿Cuál es mi Texto Bíblico para Hoy?

Francisco de Quevedo y Villegas

Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, es uno de los escritores más importantes del siglo de oro español. Nace el 14 de septiembre de 1580 en Vejorís (Santiurde de Toranzo), Cantabria, en una familia de hidalgos siendo su madre dama de la reina y su padre secretario de María de Austria, pasó su infancia en la corte de Felipe II. Estudió Teología y lenguas modernas y antiguas. Sus primeros poemas ya eran referidos a Luis de Góngora, con el que mantuvo una guerra dialéctica e intelectual durante toda su vida, siendo enemigos declarados. Escribió tanto poesía, como prosa, pudiendo destacar “Sueños”, “Lágrimas de Jeremías castellanas” o su obra política “España defendida”. Muy amigo de Félix Lope de Vega, y de Miguel de Cervantes, se hizo enemigo de escritores de la época como fueron Juan Ruiz de Alarcón o Juan Pérez de Montalbán. Su amistad con Pedro Téllez-Girón, el Gran Duque de Osuna le hace viajar a Sicilia (Italia) como secretario de estado, pero tras la muerte de su amigo debe exiliarse en 1620 a la Torre de Juan Abad (Ciudad Real), pues lo habían acusado de una conjura empezada en Venecia. En la Torre escribiría bastante de sus obras más importantes, pero tras la coronación de Felipe IV, es levantado su exilio y viajará con el monarca hasta hacerse su secretario. En 1634 será obligado a casarse con doña Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, pero su matrimonio no durará más de tres meses. En 1639 tras denunciar la política del Conde Duque de Olivares, Quevedo es de nuevo exiliado al Convento de San Marcos en León, siendo sus libros confiscados. Sin embargo, cinco años después se le levantó el castigo, estando ya bastante enfermo, decidió ir a la Torre de Juan Abad para pasar allí sus últimos días. Murió el 8 de septiembre de 1645.
imagen de Francisco de Quevedo y Villegas

Deja tu comentario

Frases Célebres con imágenes de Francisco de Quevedo y Villegas

El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien.

Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez.

No es sabio el que sabe donde está el tesoro, sino el que trabaja y lo saca.

Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.

El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.

Vive sólo para ti si pudieres, pues sólo para ti si mueres, mueres.

Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.

Sólo el que manda con amor es servido con fidelidad.

Siempre se ha de conservar el temor, más jamás se debe mostrar.

Ser tirano no es ser, sino dejar de ser, y hacer que dejen de ser todos.

Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos.

Poderoso caballero es Don Dinero.

Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.

Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.

Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia.

Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.

« Ant 1 2 Sigt »

Tenemos una frase para ti!.

¿Cuál es mi Texto Bíblico para Hoy?

Frases más vistos
imagen de ...Ya no me importa tu destino, ya sólo quiero hallar el mío, ya no siento que mi vida valga menos que tu auséncia...

...Ya no me importa tu destino, ya sólo quiero hallar el mío, ya no siento que mi vida valga menos que tu auséncia...

imagen de Es mejor cien metros de encaje negro, que un negro te encaje sus cien metros.

Es mejor cien metros de encaje negro, que un negro te encaje sus cien metros.

imagen de Como hace un puto para sacarse un condon del culo?.......se tira un pedo

Como hace un puto para sacarse un condon del culo?.......se tira un pedo

Mejores imagenes del momento

El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.

Arrímate a los buenos y serás uno de ellos.

El periodismo es grande. Cada periodista ¿no es un regulador del mundo, si lo persuade?

El amor o el odio hacen que el juez no conozca la verdad.

El pueblo anhela oro y distinciones, y se sentiría timado si los tuviera. Entre los grandes también se ha puesto de moda envidiar al campesino su agua de manantial y su jergón de paja, y más de uno se sentiría asimismo timado si llegara a verse en ese estado. El poeta alude a un ideal, se dirá. Pero quién sabe si el campesino no idealiza a su vez el estado del gran señor.

Nosotros necesitamos aprender que el dador de todas las cosas reside dentro nuestro. Esta es una verdad que frente a toda evidencia, en las cosas mas grandes y mas pequeñas, nunca se sabe, aunque sea frecuentemente tan necesario, hasta vital, para nosotros saberlo.

La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.

Sabemos tan poco acerca de la vida. ¿Cómo podremos saber algo acerca de la muerte?

Frases célebres por autores