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¿Cuál es mi Texto Bíblico para Hoy?

Arthur Schnitzler

Nacido de padres judíos en Viena, donde pasó casi toda su vida como médico, Arthur Schnitzler veía a sí mismo como un científico, y nunca renunció a su práctica médica. En su primera etapa de trabajos (1893-1900) produjo numerosos poemas y dibujos, en gran parte centrados en temas de la infidelidad y los celos, y dos obras más importantes, su primera novela, Sterben (1894), y su primera obra exitosa, Anatol (1893).El punto culminante de la segunda fase de Schnitzler (1900-1912) fue su famosa obra Reigen (1900), que tiene 10 diálogos breves entre un hombre y una mujer, revela la actitud de los socios de todas las clases sociales antes y después del acto de amor. Los críticos modernos ya no ven este juego como pornográficos, sino más bien como una melancolia de la condición humana expresada a través de la metáfora del fin de la sexualidad y el deseo.Como escritor de ficción, Schnitzler desarrolló temprano en su carrera la técnica conocida como corriente de la conciencia y más tarde popularizada por James Joyce. Los mejores ejemplos son dos de sus historias, Leutnant Gustl (1900) y Fräulein Else (1925). El primero es un largo monólogo interior, describiendo un teniente joven que, insultado por un panadero, cavila hasta llegar a la decisión de suicidarse con el fin de preservar su honor. En Fräulein Else Schnitzler utilizó la técnica de la corriente de la conciencia para revelar los motivos de una niña psicótica joven de desnudarse en un vestíbulo de un hotel.Tercer y último período de Schnitzler, de 1912 a la hora de su muerte, a menudo se ha denominado \"retrospectivo\". A esta fase pertenecen obras maestras, tales como Frau Beate und ihr Sohn (1913) y Heimfahrt Casanovas (1918).
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Frases Célebres con imágenes de Arthur Schnitzler

¿has comprendido?,¿has perdonado?,¿has olvidado?. . . ¡no to confundas!, lo que pasa es que has dejado de amar.

Toda superioridad fisica es perecedera, porque está fisiológicamente condenada a agotarse, mientras que la inteligencia se renueva una y otra vez por sí misma. Y por eso al fin ha de imponerse a la violencia, aunque sólo sea por medio de la palabra, nacida inmortal de su seno.

Las disputas en las relaciones amorosas siempre surgen, en el fondo, de los fundamentos en que estas se basan.

Las riñas amorosas raramente acaban en una paz verdadera; normalmente se trata de un simple armisticio que se conceden mutuamente las paces para enterrar a sus muertos. Luego, cuando se reanuda la batalla, vuelven a sacar a la luz hasta a los muertos, y continuan luchando envueltos en vapores de descomposicion.

En toda relacion erotica, los amantes intuyen siempre la verdad, y sin embargo se empecinan en creerse todas las mentiras.

Las despedidas siempre duelen, aun cuando haga tiempo que se ansíen.

La tolerancia frente a la intolerancia es el peor de todos los crímenes. Ni siquiera la intolerancia es tan grave.

En un mundo de injusticia, la justicia ha de parecer injusta por necesidad casi matemática.

¿De veras es posible imaginarse un Dios que se limitara a crear la ley de la causalidad, y luego, después de dar el primer impulso para poner en marcha el mundo, dejara sucederse todos los hechos posteriores de manera predeterminada e inevitable? No, no quiso que las cosas fueran tan sencillas: puso en el universo a un rival de la misma categoría, el libre albedrío, que está en todo momento dispuesto a plantar cara a la causalidad, incluso cuando él mismo cree someterse dócilmente a un mandato insondable.

La fe y la duda no tienen mucho que ver con el intelecto ni con el carácter. Son estados de espíritu. Por eso no son constantes, y siempre existe una predisposición hacia uno u otro de ellos. La experiencia personal ha convertido a más de un creyente en escéptico y a más de un escéptico en creyente.

Lo mejor que dos amantes pueden llegar a ser el uno para el otro con el paso del tiempo: sucedáneos de sus sueños o símbolos de sus anhelos.

Quién sabe si no será misión de toda comunidad viviente, microbiana o humana, acabar destruyendo el mundo en el que habita, sea un ser humano, sea el universo.

Si te sientes propenso a la reconciliación, pregúntate, ante todo, qué es lo que te ha hecho tan manso: la mala memoria, la comodidad o la cobardía.

El mareo es al espacio lo que la impaciencia al tiempo.

Siempre ha habido santos, pero ¿quién está realmente cualificado para canonizarlos?.

La idea es algo tan divino, que tiene derecho a recibir, incluso a exigir sacrificios voluntarios. Pero cuántas veces en el curso de la historia ha sido rebajada a la categoría de ídolo ante cuyo altar se sacrificaban niños inocentes.

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Dios lo que más odia después del pecado es la tristeza, porque nos predispone al pecado.

Siempre hay una lucha entre lo negativo y lo positivo porque un artista se enfrenta a las críticas y eso lo he aprendido desde hace mucho tiempo.

Lo que las leyes no prohiben, puede prohibirlo la honestidad.

Vicio grande en el deudor hacer de su acreedor ofensa.

Buscamos la felicidad en los bienes externos, en las riquezas; el consumismo es la forma actual del summum bonum. Pero el consumidor nunca está satisfecho, es insaciable y , por tanto, no feliz. La felicidad consiste en el desprendimiento

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